“Es perfecto si te dejas estar y ser”

Fritz Perls 

TEATRO TERAPÉUTICO

 

Se desconoce desde cuando la expresión artística ha estado ligada al ser humano, cuando empezó a cantar, a bailar, a pintar… Lo que sí sabemos es que desde los primeros vestigios que tenemos de la aparición del arte, ya nunca hemos abandonado esta expresión. 

No sabemos a qué responde, pero sí podemos constatar que el arte en todas sus formas nos dice, que el ser humano necesita expresar algo que siente vivo en su interior (amor, belleza, dolor, trascendencia…) mediante formas distintas de comunicación, que van más allá del producto de nuestro razonamiento y de nuestra expresión oral.

El teatro es una representación de la vida y es una representación viva. Lo que el actor y el público ven durante una representación teatral es real, está ocurriendo en ese momento, aunque la historia y la escenografía sean una ficción. Como dice Arthur Miller en su cita, ”cualquier cosa puede ocurrir ya que la representación teatral es vida siendo vivida”. Esa es la magia del teatro.

Es justo esta magia lo que lo convierte en una fascinante herramienta terapéutica, especialmente en su confluencia con la terapia Gestalt.

El Teatro Terapéutico une el teatro con la terapia, bajo una perspectiva humanista y gestáltica. Eso quiere decir que, utilizando el teatro como medio y aplicando herramientas terapéuticas, somos capaces de descubrir aspectos de nosotros mismos que de otra manera permaneces escondidos. A través del juego, de la interpretación y de la experiencia teatral, sacamos a la luz todo el potencial de nuestras capacidades para aprender de ellas y poder aplicarlas a nuestro día a día.
 

El Teatro terapéutico es una gran herramienta de autoconocimiento porque nos ayuda a darnos cuenta de lo que realmente sentimos, gracias a la legitimización que conlleva la experiencia Teatral, al identificarnos con personajes que no dejan de ser personajes internos nuestros. 

“Jugar a ser otro”, nos conecta con partes de nosotros mismos que puede que tengamos completamente negadas. Nos cuesta reconocer nuestro talento creador, y aceptar que al fin y al cabo siempre es uno mismo quien ha creado el personaje. Por ello, el Teatro nos permite comprender cómo creamos los roles con los que nos identificamos y como al final acabamos confundiendo nuestra identidad real, con el rol que desempeñamos.

 

El Teatro Terapéutico es una excelente herramienta para poder explorar nuevos personajes, hasta ahora poco conocidos en nuestro limitado repertorio habitual, pues crea un ambiente seguro, en el que se nos permite atrevernos a experimentar nuevos roles, sin exponernos peligrosamente a respuestas indeseadas de nuestro entorno social.

En el fondo se trata de conquistar una mayor libertad expresiva, pues los personajes que representamos en este espacio no tienen por qué ser lógicos, ni reales, ni razonables, simplemente se nos da una oportunidad para poder ser otra persona, una posibilidad para poder dejar de actuar compulsivamente el “papel conocido”, y entrar en una manera diferente de pensar, actuar, y sentir.

 

Teatro y Gestalt se basan:

 

En Tres de los pilares fundamentales del trabajo sobre uno mismo que propone la Gestalt, resultan de sumo valor en el trabajo teatral y viceversa, ya que actuar nos permite el acercamiento vivencial -más allá de la teoría y la práctica- a los aspectos que trabajamos:

  • La presencia: no hay modo que el teatro no sea presente. Inevitablemente nos sitúa en el aquí y el ahora tanto a las personas que actúan como a los espectadores. Lo que sea que ocurra y cómo ocurre, lo hace en este mismo instante. La improvisación teatral, que consiste en trazar unas líneas simples y claras de qué personajes intervienen, qué ocurre en la escena y cuál es el conflicto. No hay espacio para las complejas construcciones de la mente, debemos construir la propuesta al tiempo que la vivimos. No es suficiente con estar, en Gestalt y en teatro tenemos que ser aquí y ahora.

  • Consciencia: en el escenario es imprescindible ser, pero de forma consciente. Para reaccionar de forma espontánea, es necesario darse cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor y en nuestro interior: cómo reacciona nuestro personaje a las acciones de los demás, al contexto, a lo que planea sobre la escena, pero no se hace explícito… y poner la mirada consciente en el estado que nos sitúa la propia situación.  

  • Responsabilidad: lo que nos ocurre en el escenario y fuera de él, es nuestra responsabilidad. Lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos, lo hacemos en función de nuestra realidad interna y externa. El presente se manifiesta, en escena ocurre aquello que ocurre, pero qué hacemos con este presente, como lo encajamos, negamos, manipulamos… es nuestra responsabilidad.

 

 

La Gestalt y el teatro, también coinciden en observar al ser humano desde un enfoque holístico: cuerpo, mente, emoción y trascendencia. Que una ficción teatral resulte verdad depende de que el actor o la actriz viva la situación y para ello, la implicación de todo su ser es imprescindible, en el aquí y el ahora, dándose cuenta de lo que ocurre y cómo ocurre y responsabilizándose del papel que juega en todo ello. Actuar es como jugar y nos brinda una sensación doble de vida cuando salimos a escena con un personaje.

 

 A QUIÉN VA DIRIGIDO

 

A todas aquellas personas, indistintamente de la edad, que quieran profundizar en sus personajes internos a través de ejercicios  lúdico-prácticos basados en el juego, ejercicios con la voz y el sonido, las improvisaciones, el humor, o la creación de conflictos para poder influir en los procesos mentales y emocionales y facilitar, de esta forma, la búsqueda del autoconocimiento y muy importante, la búsqueda de esa libertad tan ansiada.

El teatro terapéutico se puede trabajar a nivel individual como grupal.

Desde Espai KreArtt el teatro terapéutico es una de las herramientas utilizada junto con otras técnicas dentro de las formaciones y los talleres.

 

BENEFICIOS

  • Autoconocimiento personal

  • Tomar consciencia de aspectos de nuestra personalidad que no tenemos integrados y nos limitan.

  • Tomar conciencia de nuestro cuerpo, escucha de uno mismo.

  • Tomar conciencia de nuestras corazas corporales, como respuesta a emociones no expresadas.

  • Trabajar en grupo, permitiendo que cada uno de los participantes pueda mostrarse tal y como desea y ser espontáneo sabiendo siempre que tendrá la contención y colaboración de todo el grupo en general.

  • Nos conecta con nuestra parte creativa, ayudándonos a traspasar límites conocidos y preestablecidos.

Educació i Artteràpia